miércoles, 15 de julio de 2009
Monterrey hoy (segundo día de la canícula)
Justo cuando, como cada mañana, estaba preparando el día hirviéndolo como de costumbre para que quedara en su punto, me desperté. Por eso y no por otra cosa es que este día estoy mal cocido, digamos algo crudito, pero la platicada de ayer fue como las de antaño: mis hermanos y algunos amigos a la mesa degustando unas cervecitas con la infaltable botana. A lo lejos de fondo ambiental los ruidos de los cuernos de chivo y las explosiones de granadas de fragmentación ahogaban un poco nuestras voces, por cierto ya se está volviendo costumbre que no respeten los martes de reunión de los “búfalos mojados”, (¿Será acaso un complo contra estos ruqitos?) A la media noche me fui a dormir, pensando que habían muerto seis tipos a los que seguramente no los quisieron mucho de chiquitos, eso lo pienso porque andaban por ahí matándose unos a otros, me dormí con una sonrisa pensando que mi mamá me quiso mucho. ¡Cómo la extraño!
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