(Carta dirigida a un grupo de discusión)
Lo que yo llamo mi trabajo consiste en escuchar diariamente el dolor humano, ayudar a entender lo que generó este dolor y por último acompañar a esos que sufren y que demandan mi ayuda para dejar de hacerlo y encontrar así una salida distinta a la de siempre.
En el camino me he encontrado con que mucha gente sufre porque está sola, otros sufren porque están con la persona que ya no quieren estar y otros más porque perdieron a la persona con quien si querían estar y alguna que otra combinación más que en este momento se me escapa.
Pero aparte de este dolor profundo hay otros dolores más inmediatos y son los que se generan y se descubren en el diario convivir en sociedad, por ejemplo al ver las condiciones desagradables de pobreza que cada día alcanzan a más y más mexicanos; incluso aunque algunos tengan un empleo bien remunerado igual tienen que compartir las mismas calles, los mismos servicios y encontrarse en los mismos lugares públicos. Nadie puede escapar de la realidad.
Parte importante de esa realidad (no toda) ha sido construida por quienes nos piden ahora nuestro voto, prometiéndonos una vez más que ahora si las cosas cambiaran, que serán “los reyes del empleo” “que la inseguridad desaparecerá” y que por arte de magia los problemas se resolverán. Ese eral el fuchi al que me refería cuando hablaba de los partidos y los candidatos en mi otro correo.
He decidido no romper mi voto, ni traérmelo a mí casa, tampoco lo dejaré en blanco, ni votaré por un candidato independiente al cual no pude conocer ni escuchar. Lo que haré es tomar mis boletas y escribir la siguiente leyenda en cada una de ellas “NO CREO EN USTEDES!!!”
Acepto que soy responsable; en parte por omisión o también por insuficiente participación en el estado de las cosas que hoy me enferman. Me propongo participar ya en este tipo de grupos y en los grupos de “trueque” que empiezan a funcionar acá y hacer lo necesario para que México cambie.
Saludos a todos.
Guillermo
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1 comentario:
Mucho ha costado y cuesta el voto (creo haber escuchado que gastamos más en el IFE que en ciencia y tecnología por ejemplo), le ha costado más a la derecha que a la izquierda (me pregunto si en estos momentos hay algo en México a lo que pueda llamarse izquierda), lo anterior, en buena medida porque la izquierda tradicional desdeño de siempre las votaciones y por otra parte es conocido que hace tiempo el empresariado, el Opus Dei y otros grupos de la derecha, actuando en unidad y entendiendo las ventajas inherentes, se propusieron gobernar, terminando con el monopolio que constituía la nomenclatura mexicana. Y lo lograron, naciendo así el bipartidismo que domina la escena nacional. Bipartidismo que obedece a todo, menos a los intereses de la mayoría de la población, y que no ayuda al anhelado fin de la transición a la democracia en este México nuestro.
Varias veces he comentado, que López Obrador declaró al final de proceso electoral de 2006, cuando estaba por consumarse la imposición del fantoche llamado Calderón, que: “No podemos permitirnos perder las elecciones como vía de expresión de la voluntad popular” (en lo personal creo que nunca lo han sido), bueno, la cosa es que las hemos perdido, las elecciones no son en este momento un camino, tienen que volver a serlo, porque no veo, a diferencia de Zapatistas y otras organizaciones otro camino.
La tarea para el pueblo no es pequeña ni sencilla, pero debe hacerse y no votar ó anular el voto es nadar hacia abajo, tal vez con la intención de tocar fondo para obtener un mejor impulso, el problema es que el fondo puede resultar, como sucede muy fangoso.
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